Gracias mil gracias, todo está muy bien.
Celebro lo que hacen y lo agradezco.
Me gusta mi láptop y mi láser printer.
Pero soy como soy y no son para mi
poemas en pantalla ni a muchas voces
ni con muchas animaciones electrónicas.
Me quedo (aunque sea el último) con el papel.
La página no es, como se dice ahora, un soporte:
es la casa y la carne del poema.
Allí sucede aquél intimo encuentro
que hace de otra palabras tu mismo cuerpo
y te vuelves uno solo con lo que dicen sus letras.
Jose Emilio Pacheco.

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